Si tienes un blog corporativo, a estas alturas ya sabrás que exige un extra de constancia. Conseguir un ritmo de publicaciones sostenido en el tiempo supone un esfuerzo por muchos motivos, pero dos son los más habituales: por un lado porque, por muy fácil que te resulte escribir, redactar lleva un tiempo del que no siempre disponemos. Por otro porque, a veces, lo que flojean son las ideas.

Es habitual leer lo recomendable que es la regularidad de las publicaciones en un blog corporativo, con una redacción cuidada y un contenido interesante. Pero, ¿qué pasa cuando no se te ocurre nada sobre lo que escribir?

A continuación te damos 7 ideas que te pueden ayudar a superar, con éxito, esos momentos en los que parece que ya no quedan temas interesantes sobre los que decir nada nuevo:

1.  ACTUALIZA TEMAS DE TU PROPIO BLOG. El mercado cambia a un ritmo frenético; lo que hace un año valía ahora puede estar obsoleto o haber sufrido un cambio sustancial. Revisa tus posts más antiguos y observa si hay algún tema que permita una revisión o actualización.

2.  PIENSA EN EXPERIENCIAS PERSONALES. Tus propias vivencias como cliente de tu producto o servicio, o de personas cercanas a ti, pueden servirte como base para redactar un post desde un punto de vista diferente.

También puedes plantearlo desde la perspectiva del proveedor: cosas curiosas que te han pasado con clientes. O, al contrario, situaciones que se repiten de manera recurrente y que podrían servir de orientación para clientes más recientes (o que están en duda).

3.  DATE UN GARBEO POR LOS BLOGS DE LA COMPETENCIA. No te estamos invitando a copiar; se trata de visitar otros blogs del mismo tema, o parecidos, para encontrar inspiración. Viendo de qué hablan (o de lo que NO hablan) puedes encontrar ideas para tus propios contenidos.

4.  USA LA ESCRITURA PREDICTIVA DE GOOGLE. Cuando buscas en Google ya habrás visto que, según vas escribiendo, te puede ir proponiendo textos. Esas propuestas son cosas que otras personas han buscado antes de manera repetida. Así puedes encontrar temas sobre los que no has escrito pero sobre los que sí tienes cosas que decir.

5.  APUNTA TODO LO QUE SE TE OCURRA CUANDO NO ESTÁS TRABAJANDO. Es muy habitual que cuando estamos en un momento de relax (leyendo, con amistades, paseando, en el baño…) nos lleguen ideas de manera repentina. Pero lo mismo que llegan, después se van y no hay manera de recordarlas cuando hace falta. Sabemos que se nos ocurrió algo, pero no recordamos el qué.

Por supuesto, apuntarlo en un papel, libreta o incluso en la mano es un sistema infalible para recordarlo más adelante. Pero no te vamos a recomendar que lleves siempre encima boli y papel; nos parece más fácil utilizar el teléfono móvil.

Hoy en día, que llevamos nuestros smartphones a todas partes, se nos ocurre que puedes hacer alguna de estas cosas cuando te llegue la inspiración:

  • mándate un email con el título del tema que te acaba de surgir;
  • graba un mensaje en tu buzón de voz;
  • envía un whatsapp/telegram/sms a alguien de confianza para dejar el texto escrito (o grabado) en algún sitio donde puedas volver a verlo más tarde;
  • haz una foto de lo que te ha traído la idea (una imagen, un objeto, una persona…);
  • hay aplicaciones, como Evernote o Trello, muy útiles, que puedes instalar en tu móvil. Sirven para organizar proyectos pero también para tomar pequeñas notas. Serían el equivalente digital del boli y el papel.

En resumidas cuentas, cualquier cosa que te permita recuperarlo cuando te haga falta.

6.  MIRA LOS COMENTARIOS EN TU BLOG O LAS PREGUNTAS QUE RECIBES A TRAVÉS DE INTERNET. Si tu blog tiene un apartado de comentarios seguro que recibes preguntas o aportaciones que pueden ser el germen de un nuevo post. Lo mismo si recibes mails a través de algún formulario en la web o si hay interacciones en las redes sociales.

Si hay preguntas o comentarios muy repetidos, o muy originales, pueden servir de base para un post atractivo.

7.  MICROPOSTS. Un texto cortito con un contenido interesante puede ser una solución bastante digna. A veces un buen consejo bien redactado, una idea alternativa de uso, una recomendación de productos complementarios, un comentario de un vídeo… pueden solucionar un día sin inspiración.

Un texto breve o microtexto te permitirá salir del apuro pero no abuses de este recurso ya que, según dicen las estadísticas, los posts cortos son los menos compartidos y los que menor tasa de éxito tienen.

Encontrar temas para un blog corporativo y que, además, sean interesantes, no es fácil. Si admiras algún blog no dudes que, detrás de su éxito, habrá trabajo, dedicación y un puntito de estar permanentemente alerta porque seguro que la inspiración no siempre llegó justo cuando hacía falta.

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