Hay una pregunta que suele ser recurrente: ¿Cómo elegir el dominio de mi web? Te dejo 7 preguntas que hemos puesto en común en varias sesiones de trabajo para poner luz a este punto.

La respuesta no es sencilla: el dominio que escojas va a representarte en el entorno digital, es el nombre y apellidos de tu negocio en Internet; puede ocurrir que, directamente, te decantes por potenciar tu marca o tu nombre y apellidos porque lo que persigues es desarrollar tu marca personal.

Pero si no fuera así y necesitaras realizar una sesión de trabajo yo te sugeriría que eches mano de los post-it y escribas cuál es tu posicionamiento, los objetivos de negocio más remarcables, las targets a los que vas dirigido y aquellas 8 – 10 palabras clave que te definen. Se tratará de un trabajo iterativo:

  • 1 – lluvia de ideas entre las personas que formen el equipo de trabajo,
  • 2 – revisar y confirmar que van en línea con el posicionamiento – objetivos de negocio – target – palabras clave,
  • 3 – comprobar que los dominios estén disponibles en las extensiones de referencia (.ES, .COM, .NET, .ORG) y
  • 4 – responder a las siguientes 7 preguntas; repetir este ciclo tantas veces como sea necesario:

1. ¿Representa lo que soy?

¿mis objetivos? ¿la esencia de mi negocio? Bien – sé que esta última pregunta roza la subjetividad, pero, ¿Cómo me encuentro yo, como empresa, organización o persona emprendedora, “vestida” así

2. ¿Es fácil de recordar?

¿Cuál es la longitud del dominio que estamos valorando (mejor corto que largo)? El objetivo es que sea fácil de recordar y, cuanto más largo sea el dominio elegido, menores posibilidades tenemos. Sí, cada vez está más difícil dar con un dominio corto, pero tenemos que intentarlo.

3.¿Es fácil de memorizar, leer y escribir?

¿Puede llevar a equívocos? Pensar que hay un gran número de personas que teclea el nombre de la web en los exploradores o nos buscará directamente por “nombre” en Google.

4. ¿Puedo evitar el uso de números y guiones?

¿Caracteres especiales? ¿Letras repetidas seguidas? El objetivo de fondo es ponérselo fácil a las personas que escuchan nuestro dominio y lo van a escribir.

5. ¿Ese dominio es compatible con otros idiomas?

Si internacionalizo mi negocio, ¿el dominio elegido tiene algún significado en otros idiomas que pueda resultar negativo, peyorativo o llevar a confusión? O, precisamente porque me dirijo a un nicho muy específico, me puedo permitir determinadas licencias como términos en inglés, expresiones o el uso de argots

6. ¿Se trata de un dominio único?

Mejor si no existe la opción elegida en singular/ plural y, si el dominio que pensabas elegir ya existe (en singular o plural), supondrá  otro motivo para descartarlo porque puede resultar una fuga de visitas.

7. ¿Podría reservar las extensiones más comunes?

Las personas tendemos a escribir .COM y, dependiendo de la actividad de la empresa y ámbito geográfico, podemos estar pensando en .ES, .NET o .ORG. Pero, si podemos ser propietarias de las extensiones más comunes y activamos el redireccionamiento (una persona que nos está buscando teclea “midominio”.ES y automáticamente es llevada a la versión “midominio”.COM), perfecto. En la web de cualquiera de las empresas que proporcionan servicios de hosting podemos comprobar rápidamente si está libre o no y con qué extensiones.

Cuando las opciones se hayan reducido a 2 – 3, un buen ejercicio es preguntar a las personas cercanas, conocidas, seguidoras, lanzar una pequeña encuesta,…De esta forma, también podremos testar e incorporar el resultado obtenido a nuestra decisión.

¿Se te ocurre alguna cuestión más a tener en cuenta? ¿Nos cuentas tu experiencia en este proceso?

 

 

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